Un punto de vista de la evolución de las cámaras fotográficas

En este artículo hacemos un brevísimo repaso de la forma en que las cámaras fotográficas han ido adaptándose a las nuevas tecnologías.

Un pequeñísimo orificio en una lado de una caja hueca (paralelepípedo) hace que se proyecte en la cara opuesta del mismo la imagen invertida de lo que ocurre delante. Fué Alhazen (965 – 1040 D. C.) el primer científico que propuso esta llamada cámara oscura. Ya estamos hablando de una cámara que permitía la proyección de imágenes pero no existía en aquella época ningún método que permitiera fijarlas permanentemente. Se dispuso, posteriormente, una lente en el lugar del orificio para permitir que la imagen se formara por una cantidad mucho mayor de luz. Esto suponía una gran ventaja, pero también tenía un inconveniente:

Cámara_oscura

Una lente forma la imagen de un objeto a una cierta distancia de ella, por lo que, debemos tener un mecanismo que nos permita variar la distancia entre la lente y el plano donde se forma la imagen,  para obtener una imagen nítida. Surge, por tanto, una nueva necesidad, la del enfoque.

Con la llegada de los primeros sistemas de registro permanente de la imagen, entra en juego un nuevo paso, el momento de la toma fotográfica. Hasta este momento se producía una proyección continua de la imagen en el fondo de la cámara, pero ahora el reto es el de captar un instante. Esto requiere una fase previa,  que implica dos actividades:

Preparación y Toma

 La primera fase, preparación, encierra dos acciones: Encuadrar y enfocar.

La segunda fase, toma, es el momento donde la luz alcanza el material fotosensible. Sería lo que denominamos actualmente como toma fotográfica. Aunque parece que la toma fotográfica consiste en una única fase, no es así, todo ocurre muy rápida e imperceptiblemente pero es importante recordar siempre estas dos fases y sus correspondientes acciones.

Estas dos acciones, en las primeras cámaras fotográficas, se realizaban de manera muy diferenciada. Describimos a continuación con detalle el método de trabajo con estas cámaras clásicas, de cajón o fuelle.Camara_de_fuelle

Dentro de lo que hemos definido como primera fase (Preparación) estarían los siguientes pasos:

  1. Colocación de la cámara en un trípode

  2. Abrir el obturador y diafragma para conseguir el paso de luz, y que nos ofrezca la imagen más brillante posible.

  3. Encuadrar la escena a fotografiar. La imagen se proyecta sobre un vidrio esmerilado situado en la parte posterior de la cámara. Esto obliga al fotógrafo a usar un paño negro donde introduce su cabeza para evitar que la luz ambiente disminuya el contraste de la imagen proyectada en este vidrio.

  4. Enfocar la escena. La apertura total del diafragma permite enfocar con mayor precisión por disminuir la profundidad de campo.

  5. Cerrar y armar el obturador y ajustar el diafragma.

 Las acciones de la segunda fase son:

  1. Introducir en la cámara, en la misma posición del vidrio esmerilado una emulsión fotosensible protegida de la luz.

  2. Desproteger la emulsión.

  3. Tensar el obturador.

  4. Liberar el obturador para que se realice la toma.

Esta secuencia se ha mantenido a lo largo del tiempo, lo que sí ha evolucionado es el acortamiento entre estas dos fases. Para ello los fabricantes han ido desarrollado varias soluciones como la cámara con dos objetivos, uno de ellos es usado para la primera fase de enfoque y encuadre y el segundo para la toma fotográfica. También se han utilizado los visores de marco, consistentes en unos orificios con las mismas proporciones que el formato de la película y en algunos casos se usaban dos que se alineaban para encuadrar. Otras cámaras usan el visor directo que lo forman dos lentes que producen una imagen virtual. Todos estos sistemas tienen un problema de paralaje, es decir lo que el fotógrafo observa por el visor, no coincide exactamente con lo que ve el objetivo. En distancias cortas es más evidente.

Para solucionar este problema se desarrolló lo que hoy conocemos como SLR (Single Lens Reflex), sistema réflex de un solo objetivo. Consiste en la disposición de un espejo en el cuerpo de la cámara que intercepta la imagen que forma el objetivo y la lleva hacia el visor. En el momento de la toma (segunda fase) el espejo se levanta y deja pasar la luz hacia el material fotosensible. Esto ha supuesto que las cámaras fotográficas aumenten sensiblemente de tamaño respecto a las descritas en el párrafo anterior. La colocación del espejo en el cuerpo de la cámara condiciona un mayor tamaño y con la llegada del pentaprisma (para evitar que la imagen se viera invertida lateralmente) supuso también otro aumento de tamaño y de peso (y de precio).

¿No sería lógico pensar que con la llegada de la tecnología digital estos sistemas evolucionaran para superar dichos inconvenientes?  Algunos fabricantes de cámaras así lo han entendido y otros parece que se resisten. La sustitución de la película por un sensor nos ofrece la alternativa de mostrar en una pantalla la imagen recogida por esta superficie sensible. Hoy en día la resolución y velocidad de refresco de las pantallas hacen que lo que muestren sea muy parecido sp_camera_e_m1_mark_2_product_gallery_000a la imagen óptica. Los visores electrónicos, que son también pantallas digitales, no tienen prácticamente diferencias con los visores analógicos, además permiten mostrar mucha información adicional (velocidad, diafragma, sensibilidad, nivel, histograma, etc.) y sobre todo poder comprobar en el mismo visor el resultado de la toma fotográfica.

La mayoría de los fabricantes actuales de cámaras han entendido esta evolución y en consecuencia han desarrollado sus propios sistemas de cámaras ¿cómo llamarlas? porque hoy en día se las conoce por distintas denominaciones: EVIL (Electronic Viewfinder Interchangeable Lens), CSC (Compact System Camera) o bien Mirrorless (Cámara sin espejo).

Los dos fabricantes de cámaras que actualmente copan la mayoría del mercado profesional, parece ser que se resisten a dar el paso a este formato. Nikon, de alguna forma se ha unido a esta filosofía, pero no profesional, porque ha optado por el uso de un sensor pequeño (1 pulgada). Entendemos que si alguna vez esta marca quisiera dar el paso e incorporar este sistema en su gama profesional, tendría que plantearselo desde cero. De hecho hay rumores de que van a fabricar cámaras de este sistema con sensor del denominado formato completo. Canon también ha fabricado este tipo de cámaras, tampoco dirigidas al mercado profesional, pero entendemos que podrá evolucionar este sistema más fácilmente a este mercado ya que ha elegido sensor tipo APS-C de mayor tamaño y podrá adaptar fácilmente las ópticas existentes de su sistema DSLR.

El resto de marcas que hasta ahora estaban fabricando cámaras con espejo, han dejado de hacerlo, y se han centrado en crear este tipo de cámaras (EVIL) así como los nuevos fabricantes que han entrado en el mercado digital y que no fabricaban cámaras analógicas.

Joaquín Perea y Antonio Alba