Las tres T: Toma, Tratamiento y Transmisión.

En un proceso comunicativo cualquiera tendremos que crear el mensaje y transmitirlo para que pueda llegar al receptor del mismo. En el caso de la fotografía, con la toma casi nunca termina la creación del mensaje; hay que preparar esa imagen para que responda a nuestras intenciones. En una última fase haremos llegar esta imagen a los demás, enseñaremos nuestra creación. Completaremos, así, el proceso comunicativo desde el punto de vista del creador del mensaje.

En los últimos años hemos visto cómo se modificaban numerosas cosas en nuestra vida, como ha sido la llegada y difusión de Internet (1969), sin duda el hecho más revolucionario acaecido en el último medio siglo, -no sólo por lo que es (conexión de todos los ordenadores) sino también por lo que representa (acceso de todos a la cultura global)-, así como la de su servicio más usado, la world wide web (www) (1990).

Tanto la toma de imágenes como su envío a través de la red han tenido cambios que han provocado alteraciones profundas en los usos y costumbres de personas de todo el mundo. La confluencia de teléfonos e internet y la ingeniosa inclusión de una cámara fotográfica suficientemente buena en cada aparato de teléfono ha motivado dos cosas, la facilidad de comunicación mundial e instantánea, y la socialización del uso de la fotografía y su difusión. Proliferan, además, los lugares que ayudan a difundir las imágenes, admitiendo, la mayor parte de estos sitios, su almacenamiento y, además, casi siempre de manera gratuita. Desde el punto de vista de la fotografía esto es, también, otra revolución. Esta situación permite que cualquier fotógrafo, incluido el más advenedizo, puede tener un poder grande para difundir sus mensajes. Lo curioso es que todo esto ocurre ahora, partiendo del uso solamente de un dispositivo, el teléfono móvil que actúa, además, como cámara. Cada día aumenta la calidad y la resolución de estas imágenes que permiten rellenar la pantalla de un ordenador en calidad más que suficiente.

En estos momentos se puede usar el móvil, también, como instrumento para realizar el tratamiento, con ayuda de cualquiera de las numerosas aplicaciones existentes para hacer estas funciones, algunas con una calidad y flexibilidad que nada tienen que envidiar a los programas que se usan en los ordenadores convencionales.

Este dispositivo, el móvil, es, en tercer lugar, el medio idóneo para transmitir las imágenes con la finalidad de subirlas a los lugares de exhibición, a los que llegan millones de fotografías diariamente.

Mirado desde la fotografía ha tenido lugar un cambio impensable no hace mucho aún, y ahora, con un solo aparato, realizamos tanto la toma como el tratamiento de la imagen y su transmisión.

Nota. Esta imagen la realicé en el parque de la Dehesa de la Villa, de Madrid, en el año 2011. Paseando entre los árboles descubrí uno que me atrajo especialmente; pero no llevaba ni cámara ni teléfono. Al día siguiente, con condiciones similares de luz, volví y busqué hasta que lo localicé de nuevo. Cuando apreté el disparador ya sabía cómo quería esa imagen por lo que, después de la toma con la cámara de un teléfono iPhone 4, abrí el programa Snapseed para su tratamiento, y a continuación la transmití.

Joaquín Perea.