Homenaje a Yoshihisa Maitani

 

Los fotógrafos le damos mucha importancia a nuestras cámaras porque gracias a ellas podemos realizar nuestro trabajo y desarrollar nuestra creatividad.Yoshihisa Maitani Pero no todas las cámaras son iguales, afortunadamente, porque cada una se puede adaptar a trabajos diferentes y a características personales muy variadas. Es obvio pensar, por tanto, que las personas que diseñan cámaras deberían ser muy importantes para nosotros. ¿Quién conoce el nombre de esos diseñadores? Resulta penoso descubrir que, detrás de esas creaciones, están ingenieros que intentan cumplir con las hojas de especificaciones que han recibido, pero que no son fotógrafos ni les interesa la fotografía. Sin embargo, no siempre es así. En todas las marcas de fabricantes ha habido personas que han mantenido vivo el espíritu necesario para crear objetos que le den carácter a la marca, y que, además, sean originales, que aporten valor a su usuario final. Quizás sea por eso que, cuando alguien destaca, alegra saberlo. También es cierto que para descubrir lo importante necesitas que alguien te lo señale. En la época en que me interesa yo me informaba, al igual que tantos otros, a través de las revistas estadounidenses Modern Photography Popular Photography. Tenían una grandísima difusión mundial a la vez que el panorama en España era bastante escaso y pobre. A través de esos medios podías estar más al día y así es como descubrí la existencia de Maitani (1933 – 2009), diseñador jefe en la casa Olympus y amante de la fotografía.

Maitani, desde pequeño, estuvo obsesionado con la fotografía. A los diez años  fabricó él mismo su primera cámara. Más tarde su padre le regaló una cámara Togo al descubrir que había usado su Rolleiflex para hacer un diario fotográfico. Desde el instituto hasta el final de la universidad, la fotografía siempre estuvo presente. Fue miembro de un club de fotografía. Ya por entonces tenía una cámara Leica IIIf, que no siempre cumplía sus expectativas. Tanto es así, que cuando con esa cámara no pudo realizar ciertas fotografías, él mismo diseñó su propia cámara que patentó. Gracias a esta patente, Eiichi Sakurai, diseñador y director jefe de la división de cámaras de Olympus, llamó a Maitani para unirse a Olympus Optical Co. Ltd.

Maitani, al ver que los ingenieros de Olympus no eran fotógrafos, les impulsó a estudiar fotografía, que él mismo enseñaba, y a hacer imágenes con sus cámaras y con las de la competencia. Esta tradición todavía pervive en Olympus. Cabría destacar de los muchos planteamientos filosóficos de Maitani,  que una cámara para salir al mercado debe de aportar algo nuevo.

Olympus Om1Los diseños de Maitani fueron importantes porque inició y desarrolló cuatro líneas de productos originales. Pero, sobre todo, fue un visionario, supo adelantarse a su tiempo y marcar el camino que, hoy en día, sigue la casa Olympus. En esa línea está la reducción, por ejemplo, de peso y volumen, pero no de calidad en la que se desenvuelve el estándar Micro cuatro tercios al que se acogió, entre otros, Panasonic. La idea de Maitani de hacer una cámara ligera pero de calidad, que hiciera la función de una Leica, el paradigma de la portabilidad, se concretó en la M1. Era de visor réflex, a diferencia de la Leica,Olympus Pen F fabricante que debió ver en esta cámara una competencia muy fuerte y demandó a Olympus por utilizar la letra M en la designación del modelo. Leica ganó y la cámara pasó a llamarse OM1. Se fabricaron unos 5.000 ejemplares con el nombre original, aunque algunos afirman, para sufrimiento de los coleccionistas, que fueron 50.000. La cámara estaba muy bien hecha, pequeña, ligera, con un espejo muy bien amortiguado y una imagen en el visor de mayor tamaño que la ofrecida por ninguna otra cámara réflex. Era, además muy atractiva y estaba bien hecha. Por sacarle un defecto la imagen en el visor no me parecía tan contrastada como la de otras marcas, lo cual aumentaba ligeramente el tiempo de enfoque (manual, por supuesto). A este modelo siguió la OM2, con automatismo de prioridad al diafragma y medida puntual, como novedades. Después vino, diez años más tarde,  la OM3, de nuevo manual, pero con medida puntual y con obturador de láminas de titanio. En el mismo año, por fin, apareció la OM4, última de esta serie, de nuevo semiautomática que introdujo el control automático de la duración del disparo del flash midiendo a través del objetivo en tiempo real la cantidad de luz necesaria y cortando el destello al alcanzar la exposición correcta. Es cierto que éste fue un invento de Minolta, pero al que Maitani supo encontrarle su sitio.

Además de todOlympus XAo lo anterior,  como visionario, desarrolló la línea Pen, de cámaras muy pequeñas, ligeras y de gran calidad. El tamaño reducido era posible porque se adoptó como negativo el de 18 x 24 mms, denominado formato mitad por ser la mitad de tamaño estándar de 35 mm, introducido por Leica. Este tamaño del negativo supuso un cambio más importante de lo que pudiera parecer a simple vista, porque es el tamaño adoptado para el sensor digital del estándar cuatro tercios y micro cuatro tercios. El siguiente paso fue la creación de la Pen F, réflex de objetivos intercambiables en una cámara también de mitad de formato. Su última aportación, si no recuerdo mal, fue la serie de cámaras compactas, iniciada por la XA, dotada de un objetivo fijo de 35 mm y formato completo.

Recuerdo una reflexión de Maitani, leída en el Modern Photography, sobre los recién llegados relojes digitales. Prefería los analógicos porque de un único vistazo, además de saber la hora, veías también lo que quedaba hasta la siguiente hora, mientras que en los digitales hay que realizar una operación mental para obtener el mismo resultado. Estamos hablando de los años 70, lo que nos da la perspectiva suficiente para afirmar que ahora los relojes analógicos dominan el mercado, cosa que Maitani supo ver.

 

Joaquín Perea.