Etiopía.

Cuando alguien nos menciona Etiopía, la imagen que tenemos en nuestra memoria es de un país seco, donde hace más de tres décadas la gente moría de hambre después de dos años sin nada de lluvia. Me resultó sorprendente encontrarme con un país pobre pero sin hambruna, con paisajes verdes en el sur, hábitat de las tribus Mursi, Hamer, Karo, Dorze, ya acostumbrados a la visita de los turistas a quienes exigen un pago por dejarse fotografiar y más seco en el norte, con gentes amables donde la religión ortodoxa ocupa un lugar muy importante en la vida de la mayoría de la población. Se hace tarea casi imposible compendiar en unas pocas imágenes todas las sensaciones que me brindó este viaje. Ya estoy deseando volver.

 

Antonio Alba